Es posible que nadie me conozca realmente bien. Habrá quien conozca mejor cierta faceta mía y peor otra. Así que yendo más allá, no existe prácticamente nadie que sepa por qué tomo las decisiones que tomo.
Una de las últimas "decisiones importantes" que he tomado ha sido el hecho de decidir trasladarme de universidad y volver a casa. Realmente sólo hay un motivo por el que lo decidí y realmente a cada persona le he dicho una cosa, la que más le podría agradar. Pero, la verdad absoluta...no. MI verdad la conocen dos personas en este amplio Universo.
Una de ellas probablemente me considere una amiga más (ya que habla con todo el mundo con un flujo admirable), pero, yo no puedo considerarle un amigo más. No puedo considerar una persona cualquiera a alguien que le cuentes lo que le cuentes, aunque sea algo por lo que podrían juzgarte, él no lo hace y te vas a la cama con la sensación de que si bien le has contado todas esas cosas estúpidas sobre ti su opinión no ha cambiado.
La segunda persona a la que se lo conté ha sido mi verdadera compañera durante un año. Sentía que la abandonaba en la ociosidad de las pelis de llorar, Anatomía de Grey y la siesta, así que merecía una explicación y espero que fuera una excusa con suficiente peso como para largarme.
En fin, que pido públicamente que no se judguen mis acciones si no se conoce el motivo. Mi cerebro funciona de una manera un tanto especial y no ordena sus prioridades de la forma que lo haría el de cualquier otro mortal.
Perdón por no ser mi prioridad. Perdón por ser empática a mi manera. Perdón por...ser yo? No, gracias. Nunca se me ha dado bien mantener a la gente que realmente me importa a mi lado pero a no ser que vosotros dejéis de decir "mira lo que ha hecho, yo no lo hubiera hecho nunca jamás" no hay nada que hacer.
Yo no soy la ególatra. Los ególatras sois vosotros por creer que todos tenemos que ser vuestro reflejo psicológico, o algo así.

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