domingo, 26 de abril de 2015

Ahern.

" Tienes que hacer frente a las cosas, Holly, y pensar en ellas positivamente. A menudo me repito: en este lugar solíamos reír, llorar o discutir, y cuando vas al sitio y recuerdas todos esos momentos que atesoras en la memoria, te sientes más cerca de la persona amada. Puedes celebrar el amor que compartiste en lugar de esconderte de él. Hay personas que pasan por la vida buscando y nunca encuentran a su alma gemela. Nunca. Tú y yo la encontramos, sólo que las tuvimos por un período más corto del habitual. Es triste, pero así es la vida. Así que ve a ese baile, Holly, y acepta el hecho de que tuviste a alguien a quien amaste y te correspondió."

Pd.: te quiero.
Capítulo 44.





domingo, 19 de abril de 2015

Barbery.

" Hace milenios que, desde el "conócete a ti mismo" hasta el "pienso luego existo", no se deja de glosar esta irrisoria prerrogativa del hombre que constituye la conciencia que éste tiene de su propia existencia y, sobre todo, la capacidad que tiene eta conciencia de tomarse a sí misma como objeto.

Cuando algo le pica, el hombre se rasca y tiene conciencia de estar rascándose, Si se le pregunta: "¿qué haces? Responde: me rasco, Si se lleva más lejos la investigación (¿eres consciente del hecho de que eres consciente de que te rascas?), responde otra vez que sí, y así con todos los "eres consciente" que se puedan añadir.

¿Alivia en algo su sensación del picor el saber que se rasca y que es consciente de ello? ¿Influye acaso de manera beneficiosa la conciencia reflexiva en la intensidad del picor? Quia.

Saber que a uno le pica y ser consciente del hecho de que se es consciente de saberlo no cambia estrictamente nada el hecho de que a uno le pique."


La elegancia del erizo.
Capítulo 5. Triste condición


domingo, 12 de abril de 2015

Fitzgerald.

"Al acercarme para despedirme, vi que la expresión se asombro aparecía otra vez en el rostro de Gatsby, como si tuviera una ligera duda sobre la calidad de su actual felicidad. ¡Casi cinco años! Debió haber instantes, incluso en aquella misma tarde, en que Daisy no llegó a ser el vértice de sus sueños,  y no precisamente por su culpa, sino por la colosal vitalidad de su ilusión.  Había ido más allá de ella, más allá de todo. Se había entregado,  con creadora pasión,  acrecentándolo todo, adornándolo con toda brillante plumita que en su camino hallara. No existe fuego ni lozanía capaz de desafiar a lo que un hombre es capaz de almacenar en su fantasmal corazón.

(...)

Me habían olvidado, aunque Daisy me miró una vez y tendió la mano. Gatsby ya no me conocía.  Les contemplé una vez más; me concedieron una remota mirada, poseídos ya por su apasionada vida, y salí de la habitación. Bajé los peldaños de mármol, y partí, lentamente, dejándolos solos."


En honor a su 90 cumpleaños,

El gran Gatsby.
Capítulo V.


domingo, 5 de abril de 2015

Levy.

"- ¿Cuántas estrellas hay por encima de nuestras cabezas? - preguntó con la voz de un niño maravillado.

- Con un cielo como éste se pueden ver las cinco mil más cercanas a nosotros.

- ¿Tantas hay? - preguntó Walter soñador.

- Hay muchísimas más pero nuestros ojos no son capaces de ver más allá de mil años luz de aquí.

- ¡Nunca hubiera creído que tenía tan buena vista!¡La amiguita de tu guardián del faro de Noruega debería andarse con cuidado de no pasear en paños menores por delante de la ventana!

- No es tu agudeza visual lo que aquí se está juzgando, Walter. Una nebulosa de polvo cósmico nos oculta la mayor parte de los cientos de millones de estrellas que hay en nuestra galaxia.

- ¿Hay cientos de millones de estrellas encima de nosotros?

- Si realmente quieres sentir vértigo, puedo decirte que en el universo hay varios cientos de millones de galaxias. Nuestra Vía Láctea no es más que una entre todas ellas y cada una contiene a su vez centenares de millones de estrellas.

- Es imposible de imaginar.

- Entonces, imagínate que si contáramos todos los granos de arena de nuestro planeta, apenas nos acercaríamos al número probable de estrellas que hay en el universo."


El primer día.
Página 91.