"- Entonces hay que aprender a hacerse una inoculación artificial de amor, una especie de vacuna...
- Bromas aparte, creo que, para conocer bien el amor, hay que equivocarse primero y corregir después la equivocación- dijo la princesa Betsy.
- ¿Incluso después del matrimonio? - preguntó la esposa del embajador con un ligero tono de burla.
- Nunca es tarde para arrepentirse - alegó el diplomático recordando el proverbio inglés.
- Yo pienso - dijo Ana, jugueteando con uno de sus guantes que se había quitado -, yo pienso que hay tantos cerebros como cabezas y tantas clases de amor como corazones."
Anna Karénina
Segunda parte
Capítulo VII

No hay comentarios:
Publicar un comentario