Bendita amistad, divino tesoro.
No soy de esas personas cariñosonas que disfruten del contacto físico. Me explico, no me gusta dar abrazos, no me gusta que me den abrazos, no me gustan los besos. No, no y no.
Sin embargo, hay veces que echas de menos esa sensación de sentirte arropada por gente que te quiere, por gente que, lamentablemente no está ahí siempre que quisieras.
Por eso, sientes la necesidad de abrirte a personas que, sin querer, se acaban convirtiendo en parte esencial de tu vida. No es fácil, y menos aún siendo una persona tímida como yo, pero bueno, merece la pena tener alguien en quien confiar y en quien apoyarte cuando no estás en casa, que, para que engañarnos, a veces es incluso demasiado tiempo.
No hay que olvidar lo que tienes allí de donde vienes, ya que son esas personitas tan adorables que siempre han estado contigo de forma incondicional, pero tampoco hay que olvidar que es necesario sentirte querida allí donde pasas tanto tiempo ( tanto tiempo....si es que 3 años se consideran mucho tiempo. Yo diría que sí.).
Por eso, quiero dar las gracias a mis queridas amigas de siempre y a las que llegaron hace poco más de un año.
De verdad y de corazón, gracias. ♥

No hay comentarios:
Publicar un comentario