viernes, 7 de noviembre de 2014

Words don't come easy.

Llevo toda la semana releyendo mi querido diario, documentado desde primero de la ESO. Desde hace 10 años. 

Es gracioso ver las tonterías que podían preocuparme a esa edad, aunque lo que es verdad es lo emocionante que me resulta leer las pequeñas cosas que podían hacerme feliz de una forma incomprensible ahora mismo.


Echo tremendamente de menos esa época, en cierto modo.


También es cierto que, sin duda, en ese diario se repite constantemente el nombre de una misma persona. Hoja sí, hoja también. En mayúscula, minúscula. Subrayado, tachado. Siempre me he preguntado por qué, encontrándose plasmados tantos sentimientos en esas hojas custodiadas por un vulgar candado, nunca he sido capaz de poner en mi boca dichas palabras y expresarme.



AlexitimiaIncapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y ajenas, y en consecuencia, imposibilidad para darles expresión verbal. 

Me da lástima no ser capaz de hablar y decirle a esta persona todo lo que pasa de mi cabeza a mis manos sin hacerme vibrar lo más mínimo las cuerdas vocales. Hay cosas que hace falta decirlas. O no.



People may not always tell you how they feel about you, but they will always show you. Pay attention.

Considero que en temas románticos ciertas expresiones están tan sobreutilizadas que han dejado de tener el valor que deberían. Llega un punto en el que cuando los sentimientos han evolucionado y realmente se está queriendo, viviendo y disfrutando en su plenitud no hay nada que decir, ya se dijo todo. El baúl de las declaraciones lo dejaron vacío antes de tiempo. Por eso no echo de menos ni necesito esas expresiones en mi vida. 



Hay mil formas de decir "te quiero" sin decir "te quiero".